LIMPIEZA DE SUELOS RÚSTICOS

Limpieza y tratamientos de suelos RÚSTICOS

LIMPIEZA SUELOS DE TERRACOTA

A la hora de realizar los trabajos debemos tener en cuenta si se trata de un suelo que ha sido tratado con anterioridad, si es un suelo de nueva o antigua colocación y la ubicación en la que se encuentra el suelo a tratar (interior o exterior). Los suelos exteriores presentan problemas diferentes de los suelos interiores, tales como eflorescencias o manchas blanquecinas producidas por el salitre, que puede estar disuelto en el agua y en cualquier parte de los componentes de nuestro suelo, pues la propia arena de la mezcla puede contener esas sales.  También pueden aparecer por la presencia de humedad de cualquier tipo (inundación, capilaridad, condensación, etc.). Otro problema habitual en los suelos exteriores es la aparición de moho (verdín), especialmente habitual durante los meses de invierno, en épocas de lluvias persistentes y en zonas sombrías. Por ello, para cada tipo de suelo le ofreceremos un tratamiento adaptado a las condiciones particulares del mismo, y elegiremos el tratamiento y los productos más adecuados para el tipo de suelo concreto.

Comenzamos el proceso de limpieza procediendo a un decapado de la superficie, utilizando los productos decapantes más adecuados al tipo de barro y al material que debemos decapar (por ejemplo, restos de cera, aceites o resinas). Para esta tarea utilizamos una pulidora o máquina rotativa provista de un estropajo de fibra negra para aplicar los productos y distribuirlos por la superficie en concreto. En el caso de los suelos rústicoscon ubicación en exteriores que presenten manchas de salitre o moho, utilizaremos las máquinas rotativas de chorro a presión de agua o de arena, en casos extremos (aunque si el pavimento está tratado la limpieza será bastante más sencilla, ya que la incrustación de dichos elementos será muy superficial.)

Una vez ha hecho efecto, procedemos a aspirar los residuos que se hayan producido con el decapado o los eliminamos por medio de sucesivos aclarados con agua.

Una vez concluido este primer paso, comenzamos la limpieza del pavimento rústico de barro, cuya duración varía en función de las necesidades y características de cada casa. Esto es debido a que determinadas partes, como las escaleras, los rodapiés o las tabicas (entre otros) deben ser tratadas de forma manual, con lo que la duración sería mayor.

Una vez finalizada la limpieza de la totalidad de la superficie del barro, debemos esperar hasta que esté completamente seca. El tiempo de secado podrá variar según la estación en la que estemos, la humedad del ambiente, etc. Es importante que durante este periodo de secado no se pise el suelo para evitar la aparición de huellas.

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